La costa del Río de La Plata depara encantos y tesoros paradójicamente desconocidos para muchos de los millones que viven en la aglomeración urbana.
Desde el Tigre hasta Punta Indio, el litoral ribereño ofrece una amplia gama de opciones para disfrutar del descanso, el esparcimiento y de actividades deportivas. También sustenta una importante tradición productiva, actualmente perdida u oculta en muchos de sus sitios.
Berisso mantiene vivos y latentes esos encantos, entregando la belleza natural de la isla y el delta y la riqueza de su cultura productiva.
Nuestra ciudad conjuga atractivos turísticos poco conocidos a partir de esta particular naturaleza ribereña y de la variedad cultural expresada a través de nuestras 20 colectividades de inmigrantes, nuestra historia de producción y trabajo y el patrimonio urbano arquitectónico que la testimonia.
Los componentes natural y cultural están profundamente enlazados no sólo porque uno es soporte del otro sino porque la actividad humana ha modificado el ambiente dando lugar en la costa a un paisaje que, siendo todavía regido por la naturaleza ribereña del monte costero, incorpora la producción artesanal de las quintas de viñateros, fruticultores, productores de mimbre, cañas, miel y hortalizas. Este paisaje puede recorrerse por unos pocos caminos que se internan en el monte o puede apreciarse desde el Río Santiago y otros cursos de agua que conforman el Delta del Río Santiago.
Este paisaje es también el soporte ambiental de la producción artesanal del Vino de la Costa.
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